Este proyecto parte de la figura de mi bisabuela, Máxima Ávila, como símbolo de memoria, herencia y reconstrucción identitaria.
A través de una investigación personal marcada por silencios y fragmentos, exploro la transmisión transgeneracional y el lugar invisibilizado de muchas mujeres dentro del relato familiar. Inspirado en su vida y en el contexto histórico de las décadas de 1930 y 1940, en diálogo con el art déco y el modernismo, el proyecto se materializa en una serie de piezas que habitan entre memoria e imaginación. La colección incluye un collar, un colgante y un broche modular compuesto por cinco elementos que pueden utilizarse como pendientes o broches, juntos o por separado, proponiendo una joyería contemporánea, versátil y cargada de significado simbólico.